Capítulo XIV

Escrito por Leeisabeel 04-08-2014 en capítulo XIV. Comentarios (0)

Los primeros rayos de sol entran por la ventana. Ale abre los ojos despacio. No ha dormido nada en esa noche y sus ojeras la delatan. Cada vez que intentaba conciliar el sueño, la imagen del beso entre Adam y Katherine se repetía una y otra vez. Se da la vuelta en la cama y mira su reloj. Las 9:30. Vuelve a cerrar los ojos e intenta pensar en otra cosa.

De repente se escuchan algunos pasos por las escaleras y seguidamente llaman a la puerta muy despacio.

-Adelante, estoy despierta.-Dice Ale mientras se sienta en la cama y se recoge el pelo en una coleta

-¿Se puede?-La voz de Tom se escucha mientras abre la puerta

El joven entra al cuarto y se queda ahí de pie mirando a Ale. Le hace gracia verla de esa forma, lleva un conjunto de pijama de pantalones cortos y tirantes y el pelo recogido con una coleta mal peinada.

-Sé que es muy temprano, pero no he podido dormir en toda la noche y he estado esperando a que fuera una hora medio normal para venir a verte. Tu tía salía al mercado y me ha dicho que te gusta madrugar y que podía subir.- Se nota que Tom está muy triste y arrepentido. Se queda de pie sin hacer ningún movimiento.-Solo quería pedirte perdón.

Ale le hace un gesto para que se siente en la silla que hay justo a su lado y el chico obedece. Los dos se miran sin decir nada. Están intentando buscar las palabras adecuadas.

-La que debe de pedir disculpas soy yo a ti. Te hablé muy mal y no te lo merecías. Querías que estuviera bien aunque solo fuera por unas horas y yo no lo supe ver. Nunca nos hemos peleado y no me gustaría que lo hiciéramos por este mal entendido.-La chica se acerca al borde de la cama para estar más cerca de Tom.

Él chico le sonríe. No quiere perderla por nada del mundo y lo último que quiere es hacerle daño.

-¿Me aceptas un helado y una mañana de playa?-Dice él mientras se sienta mejor en la silla

-Por supuesto.

-Ale, me importas más de lo que piensas.-Dice Tom mientras la mira a los ojos. Sus palabras hacen que la chica también sonría.

Si Ale fuera capaz de analizar esa frase y no dejar que se la llevara el viento, descubriría otras muchas respuestas.