Blog de Leeisabeel

adolescentes

Capítulo XVII

Escrito por Leeisabeel 22-08-2014 en amor. Comentarios (0)

Y ella pensaba que el día sería tranquilo y aburrido entre películas. Echa el cerrojo de la habitación para asegurarse de que sus tíos no van a entrar, aunque está sola en casa, pero no quiere correr ese riesgo. Abre con llave el segundo cajón de la mesa y saca la fotografía y el pantallazo del otro e-mail. Se sienta en la cama y pone encima todas las cosas que tiene sobre la investigación de su padre. Coge su libreta y escribe en ella: "Enlaza las pistas". 

Empieza a releer todos los periódicos donde apareció el caso de su padre. No va a encontrar mucho más de lo que ya sabe, pero tiene al menos que intentarlo. Pasan las horas y no encuentra nada. Ha escrito algunas frases sueltas en su libreta, pero no le sirven de mucho. Se siente mal consigo misma. No puede creer que alguien pueda saber quién lo hizo y por qué y que esté jugando a los detectives con ella. Siente como cada vez se está cabreando más y más y ese enfado se empieza a  mezclar con desilusión. Se tapa los ojos con las manos y comieza a llorar.

"Enlaza las pistas" no para de repetir su mente. ¿Qué es lo que hay que enlazar?. De repente deja de llorar y levanta la cabeza. ¿Puede ser...? No es posible. Coge la foto de la carta que le envió "anónimo" y las del e-mail. Mira con detalle la foto del cadáver de su padre y se fija en la cuerda que le rodea el cuello. Luego mira la imagen de los nudos marineros. No se lo puede creer, el nudo con el que ahogaron a su padre es uno de los nudos marineros que aparecen en la imagen.  Y de repente todo encaja, todo se vuelve mucho más claro y le da un vuelco el corazón. 


Capítulo XVI

Escrito por Leeisabeel 22-08-2014 en amor. Comentarios (0)

Acababa de volver a casa después de su salida con Tom. Han reido mucho y se ha sentido muy agusto con él, aunque en su cabeza la imagen de Katherine y Adam no dejaba de dar vueltas. Mil preguntas le vienen a la mente: ¿Desde cuando? ¿Ya estaban juntos mientras estaba conmigo?. Entra a su habitación y se tira en la cama boca abajo. Hoy no le apetece hacer nada en especial asique piensa en ponerse una película y pasar así toda la tarde. Se levanta y se dirige hacia el ordenador. Lo coge y lo lleva a la cama donde se sienta delante de él. Espera a que el ordenador se encienda mientras mira por la ventana. La verdad que una de las razones por las que ha decidido que no quiere salir es porque no quiere encontrarse con "la pareja de moda". 

De repente un sonido de mensaje le hace evadirse de sus pensamientos. Es un correo. Le echa un vistazo a la imagen de aviso y lo abre dudosa. Es de anónimo. Un escalofrío mezclado con nerviosismo le recorre todo el cuerpo. Hay adjuntadas tres imágenes y abajo hay una frase "Enlaza las pistas". Abre la primera imagen y en ella se puede ver un panfleto sobre barcos y  yates y sus precios al lado de cada uno. No entiende lo que esto puede llegar a significar en la muerte de su padre, pero de todas formas se queda unos minutos analizandola. Abre la segunda imagen, en ella se observa un pequeño barco blanco atracado en el puerto. Ésta tiene un poco más de sentido, le suena mucho el barco, pero no sabe muy bien relacionarlo. Y finalmente abre la tercera imagen. La imagen muestra 18 nudos marineros y la forma de hacerlos paso a paso. Esta imagen si que la desconcierta del todo. Imprime todas las fotografías y le hace un pantallazo al e-mail. ¿Qué tiene que ver los barcos con su padre?


Capítulo VI

Escrito por Leeisabeel 01-08-2014 en amor. Comentarios (0)

Un millón de preguntas le vienen a la mente. ¿Es una broma? ¿Quién me ha enviado esto? ¿Quién sabe que estoy investigando sobre mi padre? No puede apartar la vista de la foto ni de la frase. No entiende qué quiere decir. No puede sacar nada de la foto de su padre. Además, esa fotografía la vivió ella cuando encontró el cuerpo de su padre. Los pelos se le ponen de punta al recordarlo.

Una idea le viene a la cabeza. ¿Y si investiga de dónde viene el correo? Se sienta rápidamente en frente del ordenador y empieza a investigar. Un rayo de esperanza le invade todo el cuerpo. Quizás si averigua quién la está ayudando, puede que descubra todo sobre el asesinato de su padre. El corazón le va a mil por hora. Intenta responder al mensaje. No se puede. Sigue buscando medios con los que averiguarlo. Una sensación de decepción le invade todo el cuerpo cuando lee:

“El correo que busca no existe”

Ahora sí que es imposible de averiguar. Quién le haya enviado el correo no debe de ser tonto/a y sabe bien lo que hace. Se recuesta sobre el asiento y una lágrima le recorre la mejilla. ¿Y ahora qué? Se suena la nariz con un pañuelo que saca del bolsillo e intenta pensar.

Coge la foto y la observa bien. Ahí está su padre, tirado en el suelo con las manos hacia arriba y atadas con una cuerda blanca. Su pecho está lleno de sangre y su rostro muestra dolor y pánico. Tiene los ojos abiertos y le duele que lo último que viera fuera cómo le asesinaban duramente. ¿Qué debe de buscar? No lo entiende. No puede apartar la vista de la fotografía. No se merecía esto. Otra lágrima cae de sus ojos. Le echa mucho de menos.

Se levanta de la silla y va hacia el gran ventanal. Se queda ahí mirando hacia la calle. Hay unas vistas maravillosas. Aunque no piensa en eso. Su único pensamiento ahora mismo es su padre. El por qué de todo esto. Al menos ha dado un paso más; Sabe que hay alguien que quiere ayudarla, y un asesino que anda suelto en la misma ciudad.


Capítulo V

Escrito por Leeisabeel 01-08-2014 en amor. Comentarios (0)

3 horas más tarde de ese mismo día.

Ale está sentada en la silla junto al escritorio que su tía le ha facilitado para que pueda escribir y tener el ordenador. El encuentro con la señora Stevens le ha puesto muy nerviosa aunque ya se ha tranquilizado un poco. Enciende el portátil y empieza a leer:

“Muere asesinado James Hundson, padre y vecino de la ciudad de Mellier, a los 46 años de edad”

“Cruel asesinato de James Hundson”

“Se cierra el Caso Hundson por falta de pruebas”

“Mujer e hija de James Hundson desoladas tras ser archivado el Caso Hundson”

Ale se retira un poco del ordenador. Se acuerda cuando empezó a leer todas esas noticias y le parecía que hablaban de otro hombre. Durante meses el caso de su padre ha ocupado las portadas de todos los periódicos y ella ha tenido que convivir con eso. Todo el mundo ha podido comentar sobre su padre y hacer especulaciones, aunque nadie sabía ni sabe la verdadera razón de su muerte. Tampoco ella.

Lleva 2 años investigando por su cuenta y eso le cansa demasiado. No sabe cómo buscar o qué puede ser una verdadera prueba. Mira detenidamente cada palabra buscando una prueba, algo a lo que aferrarse para comenzar su búsqueda. La policía no tuvo pruebas suficientes para implicar a nadie y todos los que parecían sospechosos tenían cuartadas bastantes consistentes. ¿Un ajuste de cuentas? ¿Se equivocaron de persona? Al cabo de los pocos meses tuvieron que archivar el caso y desde entonces nadie ha intentado buscar nada, salvo ella. Ha analizado todos los papeles de su padre, ha buscado noticias, ha mirado todos los informes que la policía les pudo facilitar y nada. No hay nada. Está segura de que algo se le escapa, ¿Pero el qué? Es una ciudad tranquila, todo el mundo se conoce al ser pequeña y el asesino tiene que ser de aquí. Su padre no conocía a mucha gente de fuera porque siempre ha vivido con su madre aquí.

Se pasa las manos por la cabeza y suspira. Sabe que lo tiene todo delante, pero necesita encontrarlo. Se incorpora de nuevo y sigue buscando. Tras un momento de leer una nueva portada, deja el ordenador a un lado y pasa a leer el informe de la policía. Se lo sabe de memoria de tantas veces que lo ha leído.

De repente suena el ordenador. Tiene un nuevo mensaje. Su primer pensamiento es que será de publicidad ya que cuando se mudó no solo cambió de ciudad, también de móvil, correo electrónico…

Lo abre y para su sorpresa el destinatario es desconocido.

“Sé lo que estás buscando, pero no lo haces bien. ¿Por qué no miras rápido en tu buzón? Por cierto, me alegro de que hayas vuelto y ten cuidado.”

Ale lo vuelve a leer. No se puede estar creyendo esto. Se levanta rápido, sale de su habitación y baja las escaleras. Al salir por la puerta principal mira hacia todos lados. No hay nadie. Ni siquiera un vecino. Mira rápido al buzón. Hay un sobre blanco. Lo coge y lo esconde entre la camiseta. Sube rápido y vuelve a su dormitorio. Se sienta en la silla y le da vueltas al sobre ojeándolo. No hay ni una letra. Lo abre. ¿Qué es esto? Es una fotografía, pero no una normal. Es el cuerpo de su padre ya en el suelo y con la cuerda todavía agarrándole las manos. No puede evitarlo y se pone a llorar mientras la observa. Al momento la gira y observa que en el reverso pone algo:

“Mírala bien. Ahí tienes la primera respuesta que buscas.”


Capítulo III

Escrito por Leeisabeel 31-07-2014 en amor. Comentarios (0)

-Buenos días Ale, ¿cómo has dormido?-Dice su tío levantando la vista del periódico. Su tía Alice está sentada a la derecha, mirándola con una sonrisa.

Ale entra en la cocina. El café de por la mañana huele fantástico y además, hay totitas para desayunar.

-Muy bien tío, muchas gracias.- Dice mientras se sienta a la mesa.

La verdad es que no ha dormido muy bien. Millones de pensamientos le rondaban en la mente y todos los recuerdos no la dejaban dormir. ¿Cómo reaccionarían todos sus amigos al verla de nuevo? Llevaba 2 años sin verlos y sin saber nada de ellos. Y sin dudar, su ida repentina de la ciudad no la ayudaba a encontrarse mejor. Ni siquiera se lo había dicho a Adam. No sabía cómo se tomaría la decisión de irse, ni si quería seguir manteniendo la relación a distancia. No. No podía poner ese tipo de excusas. La mejor solución era irse de la ciudad y no tener contacto con nadie. ¿No era rehacer su vida? Pues tendría que empezarla de nuevo, aunque no lo consiguió.

-¿Y qué vas a hacer hoy? ¿Vas a ir a ver a Katherine?

Otra persona más se suma a la lista de los “no avisados de su partida”. Y pensar en los muchos años de amistad y como tampoco pudo despedirse, se le rompe el corazón.

-Sí, quizás la vea. Lo que he pensado es en ir a la playa. Se nota que Julio está a solo unos días y quiero darme mi primer baño.

Ale se levanta de la mesa con el último pedazo de tortita en la boca. Limpia su plato y mira por la ventana. “Sí, quizás la vea”. Y vuelve a estremecerse. Sale directa para el recibidor. Su libro y su libreta nunca le faltan.

En la calle hace una buena temperatura y el sol brilla. Le encantan esos días, aunque no puede negar que sus días favoritos son los lluviosos y fríos porque le recordaban a las historias que le contaba su padre de miedo y además, eran los mejores días para escribir y pensar.

La playa está a unos pocos metros y llega en seguida. No hay mucha gente y se alegra. Extiende su toalla cerca de la orilla y se sienta en ella. Echaba mucho de menos todo esto y respirar el aire limpio y fresco. Abre su libro y se deja caer hacia atrás. Se mete rápidamente en la historia que trata sobre un policía que intenta descubrir una banda de narcotráfico muy peligrosa. Desde hacía 2 años, las historias de policías le fascinaban.

Y de repente, cuando más inmersa estaba en la historia…

-¿Ale? ¿Eres tú?