Blog de Leeisabeel

Vuelve cada anochecer

Tras el asesinato sin resolver de su padre, Ale se marcha para olvidar, pero necesita respuestas. Sabe que el asesino es una persona cercana ¿En quién puede confiar?

Capítulo VIII

Escrito por Leeisabeel 01-08-2014 en amor. Comentarios (0)

Lleva mucho sin estar solo en casa. Se sienta en el sofá y empieza a pensar qué puede hacer para matar el tiempo. ¿Ver una película? ¿Leer un libro? La última opción es la que más le gusta. Se levanta del sofá y va hacia la librería que hay detrás. No fue tan mal idea ponerla aquí. Le encanta el toque que le da al salón. Empieza a leer los títulos despacio. De pronto llaman a la puerta. James se dirige a abrir y ahí está.

-¿Pero qué haces aquí?

-Me enteré de que tu mujer salía y decidí venir hacia aquí. ¿Puedo acompañarte a cenar?

-Mira… No creo que sea buena idea, en serio… Esto se acabó hace mucho, no puedes venir aquí cada vez que quieras.

-Por favor, no vengo de malas, solo quiero acompañarte un rato y volveré a casa.

James duda. No está seguro de lo que hace. Desde hace tiempo no quiere seguir con esa historia y ya está rozando el límite del acoso. Lo sabe todo de él; el horario de la oficina, qué plan tiene… Incluso todos los días le manda como mínimo 8 notas con flores para que sigan con sus encuentros.

-No, lo siento. Vete a casa, es lo mejor. No quiero seguir contigo, ya te lo dije. Quiero a Mariand y quiero a Ale, no está bien esto.

-Sí, claro…

Y ahí se quedan ambos durante unos segundos.

-Te quiero, ¿Lo sabes?

-Yo a ti ya no, fue pasajero, debes de superarlo.

Y con estas palabras se da media vuelta y se aleja con un único pensamiento “se arrepentirá, claro que lo hará.”


Capítulo VII

Escrito por Leeisabeel 01-08-2014 en amor. Comentarios (0)

2 años, 4 meses y unos días atrás.

-Ale volverá a las 23.30 y la va a acompañar Adam. Me ha dicho que estaban cenando y que no se retrasaría, pero si lo hace, llámala. –La madre de Ale termina de pintarse los labios en el espejo del pasillo y se mira. Esa noche se ha intentado arreglar, aunque no en exceso. Le gusta lo sencillo. Hacía mucho que no salía de fiesta con sus amigas e iba a pasar el fin de semana fuera de la ciudad.

-Mariand no te preocupes, me has dicho eso como quince veces. Vete tranquila.- Y mientras le dice esto le dedica una sonrisa.

-Y tú tienes la cena en el microondas. Te he hecho canelones.

Echa un último vistazo para comprobar que no le falta nada y coge la pequeña maleta de mano que se ha preparado. Afuera un coche pita.

-Ya están ahí. Tengo que irme rápido. Si pasa algo no dudes en llamadme.

-Está bien, pero pásalo bien y no te preocupes. Te quiero Mariand.

-Te quiero James.

Y con esa última frase Mariand se aleja de la casa y se mete en el coche. Lo que no sabe es que no va a ser la última frase que le dedique su marido esa noche, si no que ya nunca más la escuchará.


Capítulo VI

Escrito por Leeisabeel 01-08-2014 en amor. Comentarios (0)

Un millón de preguntas le vienen a la mente. ¿Es una broma? ¿Quién me ha enviado esto? ¿Quién sabe que estoy investigando sobre mi padre? No puede apartar la vista de la foto ni de la frase. No entiende qué quiere decir. No puede sacar nada de la foto de su padre. Además, esa fotografía la vivió ella cuando encontró el cuerpo de su padre. Los pelos se le ponen de punta al recordarlo.

Una idea le viene a la cabeza. ¿Y si investiga de dónde viene el correo? Se sienta rápidamente en frente del ordenador y empieza a investigar. Un rayo de esperanza le invade todo el cuerpo. Quizás si averigua quién la está ayudando, puede que descubra todo sobre el asesinato de su padre. El corazón le va a mil por hora. Intenta responder al mensaje. No se puede. Sigue buscando medios con los que averiguarlo. Una sensación de decepción le invade todo el cuerpo cuando lee:

“El correo que busca no existe”

Ahora sí que es imposible de averiguar. Quién le haya enviado el correo no debe de ser tonto/a y sabe bien lo que hace. Se recuesta sobre el asiento y una lágrima le recorre la mejilla. ¿Y ahora qué? Se suena la nariz con un pañuelo que saca del bolsillo e intenta pensar.

Coge la foto y la observa bien. Ahí está su padre, tirado en el suelo con las manos hacia arriba y atadas con una cuerda blanca. Su pecho está lleno de sangre y su rostro muestra dolor y pánico. Tiene los ojos abiertos y le duele que lo último que viera fuera cómo le asesinaban duramente. ¿Qué debe de buscar? No lo entiende. No puede apartar la vista de la fotografía. No se merecía esto. Otra lágrima cae de sus ojos. Le echa mucho de menos.

Se levanta de la silla y va hacia el gran ventanal. Se queda ahí mirando hacia la calle. Hay unas vistas maravillosas. Aunque no piensa en eso. Su único pensamiento ahora mismo es su padre. El por qué de todo esto. Al menos ha dado un paso más; Sabe que hay alguien que quiere ayudarla, y un asesino que anda suelto en la misma ciudad.


Capítulo V

Escrito por Leeisabeel 01-08-2014 en amor. Comentarios (0)

3 horas más tarde de ese mismo día.

Ale está sentada en la silla junto al escritorio que su tía le ha facilitado para que pueda escribir y tener el ordenador. El encuentro con la señora Stevens le ha puesto muy nerviosa aunque ya se ha tranquilizado un poco. Enciende el portátil y empieza a leer:

“Muere asesinado James Hundson, padre y vecino de la ciudad de Mellier, a los 46 años de edad”

“Cruel asesinato de James Hundson”

“Se cierra el Caso Hundson por falta de pruebas”

“Mujer e hija de James Hundson desoladas tras ser archivado el Caso Hundson”

Ale se retira un poco del ordenador. Se acuerda cuando empezó a leer todas esas noticias y le parecía que hablaban de otro hombre. Durante meses el caso de su padre ha ocupado las portadas de todos los periódicos y ella ha tenido que convivir con eso. Todo el mundo ha podido comentar sobre su padre y hacer especulaciones, aunque nadie sabía ni sabe la verdadera razón de su muerte. Tampoco ella.

Lleva 2 años investigando por su cuenta y eso le cansa demasiado. No sabe cómo buscar o qué puede ser una verdadera prueba. Mira detenidamente cada palabra buscando una prueba, algo a lo que aferrarse para comenzar su búsqueda. La policía no tuvo pruebas suficientes para implicar a nadie y todos los que parecían sospechosos tenían cuartadas bastantes consistentes. ¿Un ajuste de cuentas? ¿Se equivocaron de persona? Al cabo de los pocos meses tuvieron que archivar el caso y desde entonces nadie ha intentado buscar nada, salvo ella. Ha analizado todos los papeles de su padre, ha buscado noticias, ha mirado todos los informes que la policía les pudo facilitar y nada. No hay nada. Está segura de que algo se le escapa, ¿Pero el qué? Es una ciudad tranquila, todo el mundo se conoce al ser pequeña y el asesino tiene que ser de aquí. Su padre no conocía a mucha gente de fuera porque siempre ha vivido con su madre aquí.

Se pasa las manos por la cabeza y suspira. Sabe que lo tiene todo delante, pero necesita encontrarlo. Se incorpora de nuevo y sigue buscando. Tras un momento de leer una nueva portada, deja el ordenador a un lado y pasa a leer el informe de la policía. Se lo sabe de memoria de tantas veces que lo ha leído.

De repente suena el ordenador. Tiene un nuevo mensaje. Su primer pensamiento es que será de publicidad ya que cuando se mudó no solo cambió de ciudad, también de móvil, correo electrónico…

Lo abre y para su sorpresa el destinatario es desconocido.

“Sé lo que estás buscando, pero no lo haces bien. ¿Por qué no miras rápido en tu buzón? Por cierto, me alegro de que hayas vuelto y ten cuidado.”

Ale lo vuelve a leer. No se puede estar creyendo esto. Se levanta rápido, sale de su habitación y baja las escaleras. Al salir por la puerta principal mira hacia todos lados. No hay nadie. Ni siquiera un vecino. Mira rápido al buzón. Hay un sobre blanco. Lo coge y lo esconde entre la camiseta. Sube rápido y vuelve a su dormitorio. Se sienta en la silla y le da vueltas al sobre ojeándolo. No hay ni una letra. Lo abre. ¿Qué es esto? Es una fotografía, pero no una normal. Es el cuerpo de su padre ya en el suelo y con la cuerda todavía agarrándole las manos. No puede evitarlo y se pone a llorar mientras la observa. Al momento la gira y observa que en el reverso pone algo:

“Mírala bien. Ahí tienes la primera respuesta que buscas.”


Capítulo IV

Escrito por Leeisabeel 31-07-2014 en amor. Comentarios (0)

Se incorpora de inmediato y el corazón le va mil por hora. No está preparada para éste momento. No quería encontrarse con nadie, no aún. Ale se gira.

-Oh… Buenos días señora Stevens.

Ale se intenta levantar, pero la señora Stevens la abraza antes de que pueda mantener bien el equilibrio y se balancea un poco perdiendo el control. Es la madre de Katherine. Una mujer rubia con el pelo por los hombros, está ligeramente bronceada y lleva ropa deportiva. Siempre le ha parecido muy guapa, y sus ojos verdes agua le fascinan.

-No estaba segura de que eras tú, has cambiado muchísimo. ¡Que alegría! ¿Pero dónde te has metido todo este tiempo?- Le dice sin dejar de abrazarla tan fuerte que casi la ahoga.

-Bueno… Tras la muerte de mi padre, mi madre y yo decidimos marcharnos por un tiempo. Ya sabe lo delicada que estaba mi madre… y las críticas y los murmullos sobre el asesinato no le servían de ayuda.

La señora Stevens la deja de abrazar, aunque sigue sujetándole las manos. No deja de mirarla a los ojos y eso la pone nerviosa. Sabe que siente pena por ella y eso no le gusta. No quiere tratos especiales por todo lo que sucedió, solo quiere ser normal.

-Lo entiendo querida… ¿Y tu madre? ¿Cómo sigue?

-Bien. Bueno, intenta estar bien. Sigue con depresión, pero ha encontrado un trabajo estupendo y eso la obliga a levantarse cada día de la cama.

-Me alegro muchísimo porque se lo merece. Después de lo de tu padre… Si te soy sincera, creía que no levantaría cabeza.

-Ya…- Dice Ale bajando la mirada

-Y bueno, ¿Dónde está? ¿Habéis vuelto a vuestra casa?

-No, la verdad es que he vuelto yo sola de visita. Mi madre no pudo venir.

La señora Stevens pone cara de decepción. Era su mejor amiga y cuando pasó todo lo de su padre intentó estar allí, pero no supo manejar la situación.

-¿Y a ti? ¿Cómo te ha ido todo?

-No puedo quejarme. Terminé bachillerato y ahora estoy en la univ…

De repente el móvil de la señora Stevens empieza a sonar y haciendo una mueca de disculpa, se aleja un poco y lo coge. Le ha alegrado verla y por un lado siente alivio de que no fuera alguna de sus amigas o Adam, pero por otro lado… Le hubiera encantado poder abrazarlas y dejar de estar nerviosa por el momento en que se van a encontrar.

-Oh disculpa, era de trabajo y debo de irme, mi paseo ya se ha alargado demasiado- Dice entre una sonrisa poco profunda.

-Si, no se preocupe.

La abraza, pero esta vez más suave.

-Katherine se alegrará mucho de saber que has vuelto. Te ha echado mucho de menos.

-Y yo a ella señora Stevens.

-El sábado hay una fiesta en el local de Peter, ahora está justo en el paseo marítimo, al lado del peñón. Va a ir mucha gente y seguro que Katherine asistirá. ¿Por qué no vas y le das una sorpresa? Le va a encantar.

-Bueno, tengo que pensármelo. Todavía no me he instalado del todo y tengo muchas cosas que hacer.

La señora Stevens le dedica una última sonrisa y le da un beso en la mejilla. Se aleja poco a poco, pero de repente se gira.

-Ale, si hablas con tu madre… Por favor dile que lo siento por todo. No quise hacerle daño.

-Se lo diré señora Stevens.

Y con ésta última frase y los recuerdos de todo el pasado doloroso volviendo, se despiden.