Blog de Leeisabeel

Vuelve cada anochecer

Tras el asesinato sin resolver de su padre, Ale se marcha para olvidar, pero necesita respuestas. Sabe que el asesino es una persona cercana ¿En quién puede confiar?

capítulo XIII

Escrito por Leeisabeel 03-08-2014 en capítulo XIII. Comentarios (0)

En la actualidad.

No puede creerse que Tom no le haya contado nada. Está muy enfadada con él. Bueno en realidad con todo. ¿Eso es lo que le han echado de menos? Por lo que se ve no la han necesitado mucho.

Camina muy deprisa y con la cabeza agachada. No quiere ver a nadie ni que nadie la vea. Llega a la puerta de casa de sus tíos y abre. No hay nadie y eso hace que se sienta aliviada. Sube las escaleras y entra al cuarto. Se pone el pijama rápido y se sienta frente al ordenador. Lo enciende y mete su contraseña. No deja de mirarlo hasta que ya ha terminado de cargarse. Hace mucho tiempo que no hace esto, pero ahora lo necesita.

Mira la pantalla y encuentra una carpeta con el nombre “Alexandra H.” Allí, repasa una por una todas las carpetas hasta que da con la que busca “Remember me” y hace click dos veces en ella. Cientos de imágenes y videos se cargan al momento. Son todos los recuerdos de su vida.

Empieza a ver todas las fotos una por una y se acuerda de todos aquellos momentos. Momentos que su mente ha dejado de lado para poner de principal el caso de su padre.

En todas las fotos se la ve muy feliz. Adam y ella tomando el sol en la playa, montando en bicicleta con Katherine por el paseo, incluso aquella fiesta sorpresa de cumpleaños que le organizaron. Una lágrima sale por su ojo y le siguen muchas más. “¿Qué he hecho?” no para de repetir en su cabeza. Tiene la sensación de que ha perdido todo aquello que tenía y que ya no le queda nada. Fallar a una promesa tiene sus consecuencias, y ella las está pagando una por una.

Deja de ver las fotografías y cierra el ordenador. Se levanta lentamente de la silla y se deja caer en la cama. Mañana será otro día.


capítulo XII

Escrito por Leeisabeel 03-08-2014 en capítulo XII. Comentarios (0)

2 años y 1 mes atrás.

-¿Quieres un helado de chocolate? Yo invito.

-No hace falta que invites Adam, pero te acepto la idea del helado.

Ambos chicos caminan despacio, uno al lado del otro sin decir ni una sola palabra. El asesinato del padre de Ale está muy reciente y todo el mundo comenta sobre ello. Vaya donde vaya, las miradas y los murmuros la persiguen.

Llegan a la heladería del centro y se ponen tras el mostrador de los helados. Hay de muchos sabores, pero el favorito de Ale es el de chocolate.

-Una tarrina mediana de chocolate y un cucurucho de fresa con virutas de colores, por favor.-Dice Adam al hombre joven que les está atendiendo y sin dirigir palabra obedece.

Ale tiene la mirada perdida entre todos los helados y Adam se da cuenta. Han quedado todos los días desde lo ocurrido y ha intentado no dejarla sola en ningún momento, ni hablar del tema a no ser que ella lo necesitara, pero no sabe qué más hacer para que esté un poco mejor. Es muy duro todo lo que ha pasado y más aún cuando ella se cierra en sí misma y no deja que la ayuden.

Los helados ya están listos y encima del mostrador. Adam paga y cada uno coge el suyo. Salen del local mientras comen en silencio y caminan por el paseo marítimo. Hace un día bastante bueno.

-¿Está bueno?-Dice el chico mientras mira a Ale

-Sí, mucho.-Intenta dedicarle una pequeña sonrisa aunque no sea verdadera.

Adam se para en seco y ella lo mira con sorpresa.

-Creo que debemos de hablar de todo lo ocurrido. He querido darte tiempo y espacio, pero quiero estar contigo y ayudarte en todo lo que pueda. No puedes ponérmelo tan difícil, me siento un inútil.

Ale lo mira con ternura. Sus palabras le gustan y es verdad que ella no ha estado a la altura de las circunstancias.

-Lo siento mucho. Sé que no te he hecho mucho caso estos meses, pero la policía pretende cerrar el caso y no hay una respuesta a todo lo ocurrido. Siento que la muerte de mi padre no va a tener solución ni castigo y eso me enfurece y entristece a la vez.

Adam la abraza fuerte y sus ojos se llenan de lágrimas. La conoce desde siempre. Ambos nacieron el mismo año, sus familias son amigas y han estado juntos desde que tiene memoria. Lo que empezó como una amistad se convirtió en una relación. Le gusta todo de ella, desde sus tantas manías hasta ese lunar que tiene en el hombro. No puede verla mal, eso le destruye por dentro.

-Prométeme, que siempre contarás conmigo. Que seré tu gran apoyo.

-Te lo prometo Adam.

Las promesas son fáciles de hacer, lo que en realidad tienen de difícil es que tienen que cumplirse, y Ale falló en esa promesa.


Capítulo XI

Escrito por Leeisabeel 03-08-2014 en capítulo XI. Comentarios (0)

La noche está siendo mejor de lo que esperaba. Por ahora no se arrepiente de haber ido. Tom hace que se sienta bien y que por unas horas su mente descanse. Ya han cenado y ahora están fuera del local tomando el aire fresco de la noche.

-¿Te acuerdas cuando te tropezaste y tiraste toda la maqueta de biología por las escaleras? Creo que aún siguen recogiendo los trozos.-Ambos se ríen.

-Dios Ale, para ya-Dice Tom entre sonoras carcajadas.-Esa baldosa estaba suelta y tuve que pisarla.

Y así van pasando las horas. Los dos chicos atraviesan el paseo marítimo y deciden entrar a la playa. Ambos se quitan los zapatos y pisan la arena. Está un poco fría y húmeda. La sensación es muy agradable. Caminan hasta llegar cerca de donde las olas no avanzan. Se sientan y dejan que el silencio se apodere de ellos. Ale cierra los ojos e imagina cómo hubiera sido si no se hubiera marchado, si estos dos años hubiera seguido aquí. Seguramente su vida no hubiera cambiado mucho y estaría estudiando en la universidad de la ciudad, tendría a los mismos amigos e incluso otros nuevos.

De pronto se oyen unas risas que suenan más cerca que el sonido que la gente hace en el local. Ale y Tom giran un poco la cabeza. No se lo puede creer, es Katherine. Ha cambiado mucho. Está sentada en un banco del paseo y mira hacia el lado opuesto del local. Se la ve muy sonriente. Su pelo está más rubio y su piel ya empieza a estar morena. Lleva un vestido blanco y tacones.

Ale se levanta y sigue sin decir nada. Los nervios le recorren todo el cuerpo. ¿Se acerca? ¿Se queda allí? No sabe lo que hacer, ni siquiera lo que puede llegar a decirle. Se deja llevar y se dispone a dar el primer paso.

-No, espera Ale. –Tom también se ha levantado y está a su lado cogiéndola del brazo. No entiende nada. Lo mira con duda y vuelve a girarse hacia donde se encuentra Katherine. De repente siente el doble de nervios. La chica se ha levantado y mira con una sonrisa hacia su derecha. Un chico se está acercando a donde se encuentra. Es Adam. Él y Katherine se abrazan fuerte y, de repente, se besan en los labios.

Ale siente como si toda el agua del mar congelada le hubiera caído por encima. No puede creérselo. Su mejor amiga y su novio juntos. No tiene fuerzas para hablar, ni siquiera para quitar la mirada de esa escena. Los dos chicos se separan, se cogen de la mano y se dirigen para el local. Cuando Ale los pierde de vista mira hacia Tom. Está desconcertada.

-Lo siento… Sé que tenía que habértelo contado, pero no quería estropear el día. Se te veía muy contenta.

Ale lo mira mientras frunce el ceño.

-Espera… ¿Qué tú lo sabías?- Dice mientras siente que cada segundo se está enfadando más.

-Si. Toda la ciudad lo sabe. No es que se escondan mucho…

-¿¡Lo has estado sabiendo todo este tiempo y no te has dignado a decirme nada!? ¿Cómo has podido Tom?- Ale da una vuelta sobre sí misma mientras pone las manos sobre su cabeza. No puede creer lo que ha visto y mucho menos que su mejor amigo se lo haya escondido todo este tiempo.

-No sabía como decírtelo… Ale por favor no te enfades conmigo- Tom tiene los ojos con brillo y está a punto de llorar. No quería fallarla y lo ha hecho.

La chica se para en seco. No va a llorar. No se lo merecen. Mira seria a Tom.

-Tengo que irme, se ha hecho tarde.

-Te acompaño.

-No. Quiero caminar sola y pensar.

Y con esta última frase la chica se pone en marcha mientras Tom se queda mirando como va desapareciendo. Ale está pagando su enfado con quien no debe.


Capítulo X

Escrito por Leeisabeel 03-08-2014 en capítulo X. Comentarios (0)

Es una noche un poco calurosa, aunque corre un aire frío. Se termina de atar los zapatos y se mira al espejo. Ha elegido un pantalón vaquero largo, una camiseta arreglada de manga corta y el pelo suelto un poco mojado aún de la ducha. No le convence el plan, de lo único que tiene ganas es de ponerse el pijama y acostarse.

Mira el reloj, aún le quedan 5 minutos. Se echa un poco de rímel en los ojos y cacao en los labios. Va muy sencilla, pero no le apetece arreglarse mucho más. El timbre suena y Ale se asoma por la ventana. Es Tom que ya ha llegado. Echa el último vistazo a su cuarto para ver que no se le olvide nada y sale. Baja rápido las escaleras para no hacerle mucho esperar y llega al rellano. Coge las llaves que están encima de la mesa de la entrada y abre la puerta. Ahí está Tom. Lleva una camiseta básica negra, vaqueros rasgados y deportivos arreglados.

-Buenas noches Ale, ¿Estás lista?

-Por supuesto.- Dice la chica mientras cierra la puerta.

Durante el camino bromean sobre el pasado. Risas y más risas. Eso era lo que más necesitaba y había echado tanto de menos. No tardan mucho en llegar. El local está abarrotado de gente de todas las edades y la música suena a todo volumen. Le tiembla todo el cuerpo y no puede remediarlo.

Los dos chicos entran. Está muy bien decorado. Hay globos por todas partes y unas tiras de colorines colgados del techo. El local está dividido en dos partes. Una parte que tiene mesas con manteles blancos y sillas de madera y otra parte que tiene un escenario y una pista de baile. Las dos partes no son muy amplias porque el local es algo pequeño, pero le hace gracia como lo ha puesto todo organizado.

-¿Te apetece tomar algo?-Pregunta Tom que también se ha quedado mirando la decoración del local.

-Una coca cola. Te acompaño.

Y los dos van a la barra que hay en la parte de las mesas. Al cogerlas se dirigen para la pista de baile. Ahora está sonando una canción que Ale no conoce, pero tiene algo de marcha. Se ponen a bailar entre la multitud mientras se ríen. No saben bailar, pero se están divirtiendo. Tom la coge de la mano y hace que dé vueltas sobre ella misma mientras tiene los ojos cerrados. No quiere mirar a nadie para no cruzarse miradas. Lo que no sabe es que no le va a servir eso, el destino tiene muchos planes y para hoy ya tiene uno.


Capítulo IX

Escrito por Leeisabeel 01-08-2014 en amor. Comentarios (0)

En la actualidad.

Han pasado dos días y no ha vuelto a recibir ningún correo. Los nervios pueden con ella. No come nada y apenas duerme. La foto de su padre siempre está en sus manos y ha mirado con lupa cada detalle y apuntándolo en la libreta. No se ve el cuerpo entero, solo hasta las rodillas. No lo entiende. ¿Quién es capaz de hacer una cosa así y por qué? Necesita salir y tomar el aire, no puede seguir encerrada en su dormitorio más.

Coge las llaves y unas cuantas monedas que están encima de la mesa y sale. El aire fresco de la calle le ayudará a despejar la mente.

Camina por el paseo marítimo, son las siete de la tarde y la gente ya está recogiendo, aunque sigue haciendo sol. Hay muchas olas y bandera amarilla. De pequeña le gustaba meterse de cabeza entre ellas y dejarse llevar, claro que su padre siempre se encontraba al lado para salvarla. Y los pensamientos le llegan a la mente cuando de repente ve una cara conocida.

-¿Tom? ¿Eres tú?- Dice la chica a un joven que pasa por su lado que está pendiente del móvil

-¿Ale? ¡Oh dios mío cuánto tiempo!- Y la abraza fuerte- Te he echado mucho de menos. ¿Cómo estás?

-Bien, gracias.-Ale se aparta y lo mira- Y pensar que yo era más alta que tú, mírate, me sacas más de una cabeza.

El chico se ríe y no para de mirarla. Es uno de los que más le ha echado de menos, incluso más que Adam o Katherine. Le debe todo a ella

-Y bueno qué es de ti, ¿qué haces?

-Estoy en la universidad haciendo tercero de ingeniería informática y no me va nada mal, ya sabes que es lo que me gusta.

-Me alegro mucho por ti, de verdad

-Y bueno, ¿Cuándo has vuelto?

-Vine hace unos días a visitar a mis tíos, mi madre no pudo venir, ya sabes todo lo que pasó. No habla del tema ni de mi padre, y mucho menos de volver.

-¿Quieres dar un paseo y me cuentas todo? Voy hacia el cruce de la Avenida 3, y puedes ir contándome todo.- Ale duda un momento.

-Venga sí, ¿Por qué no?

Y los dos se ponen en marcha. Eran muy buenos amigos y ahora parecía que el tiempo no había pasado entre ellos. Risas, muestras de cariño, bromas… Todo seguía igual que antes y eso Ale lo agradecía.

Llegan a la Avenida 3. El camino se ha hecho muy corto para ambos y todavía tienen la sensación de que les falta mucho por contarse.

-Bueno, tengo que irme, ya sabes como se pone mi padre si le hago mucho esperar.- Tom hace una mueca a un hombre que está dentro de un coche aparcado en la acera de enfrente.-- ¿Te veré ésta noche? Hay una fiesta en el local de Peter y…

-Sí, ya me han contado. Pues no tenía mucho pensamiento de ir.

-Venga, será divertido. No tenía tampoco ganas de ir, pero podemos ir juntos y terminar la conversación. ¿Qué te parece?

-Pues yo…

-Ni una palabra más Ale, a las 21.30 te recojo en la puerta de tu casa.

Y se despide rápido con un beso en la mejilla. Y pensar en el chico tímido que era antes y poco hablador. Le hace gracia pensar en lo mucho que ha cambiado. Lo que no sabe es que esa noche se van a descubrir muchas cosas y no agradables.