Blog de Leeisabeel

Capítulo X

Es una noche un poco calurosa, aunque corre un aire frío. Se termina de atar los zapatos y se mira al espejo. Ha elegido un pantalón vaquero largo, una camiseta arreglada de manga corta y el pelo suelto un poco mojado aún de la ducha. No le convence el plan, de lo único que tiene ganas es de ponerse el pijama y acostarse.

Mira el reloj, aún le quedan 5 minutos. Se echa un poco de rímel en los ojos y cacao en los labios. Va muy sencilla, pero no le apetece arreglarse mucho más. El timbre suena y Ale se asoma por la ventana. Es Tom que ya ha llegado. Echa el último vistazo a su cuarto para ver que no se le olvide nada y sale. Baja rápido las escaleras para no hacerle mucho esperar y llega al rellano. Coge las llaves que están encima de la mesa de la entrada y abre la puerta. Ahí está Tom. Lleva una camiseta básica negra, vaqueros rasgados y deportivos arreglados.

-Buenas noches Ale, ¿Estás lista?

-Por supuesto.- Dice la chica mientras cierra la puerta.

Durante el camino bromean sobre el pasado. Risas y más risas. Eso era lo que más necesitaba y había echado tanto de menos. No tardan mucho en llegar. El local está abarrotado de gente de todas las edades y la música suena a todo volumen. Le tiembla todo el cuerpo y no puede remediarlo.

Los dos chicos entran. Está muy bien decorado. Hay globos por todas partes y unas tiras de colorines colgados del techo. El local está dividido en dos partes. Una parte que tiene mesas con manteles blancos y sillas de madera y otra parte que tiene un escenario y una pista de baile. Las dos partes no son muy amplias porque el local es algo pequeño, pero le hace gracia como lo ha puesto todo organizado.

-¿Te apetece tomar algo?-Pregunta Tom que también se ha quedado mirando la decoración del local.

-Una coca cola. Te acompaño.

Y los dos van a la barra que hay en la parte de las mesas. Al cogerlas se dirigen para la pista de baile. Ahora está sonando una canción que Ale no conoce, pero tiene algo de marcha. Se ponen a bailar entre la multitud mientras se ríen. No saben bailar, pero se están divirtiendo. Tom la coge de la mano y hace que dé vueltas sobre ella misma mientras tiene los ojos cerrados. No quiere mirar a nadie para no cruzarse miradas. Lo que no sabe es que no le va a servir eso, el destino tiene muchos planes y para hoy ya tiene uno.


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