Blog de Leeisabeel

Capítulo IV

Se incorpora de inmediato y el corazón le va mil por hora. No está preparada para éste momento. No quería encontrarse con nadie, no aún. Ale se gira.

-Oh… Buenos días señora Stevens.

Ale se intenta levantar, pero la señora Stevens la abraza antes de que pueda mantener bien el equilibrio y se balancea un poco perdiendo el control. Es la madre de Katherine. Una mujer rubia con el pelo por los hombros, está ligeramente bronceada y lleva ropa deportiva. Siempre le ha parecido muy guapa, y sus ojos verdes agua le fascinan.

-No estaba segura de que eras tú, has cambiado muchísimo. ¡Que alegría! ¿Pero dónde te has metido todo este tiempo?- Le dice sin dejar de abrazarla tan fuerte que casi la ahoga.

-Bueno… Tras la muerte de mi padre, mi madre y yo decidimos marcharnos por un tiempo. Ya sabe lo delicada que estaba mi madre… y las críticas y los murmullos sobre el asesinato no le servían de ayuda.

La señora Stevens la deja de abrazar, aunque sigue sujetándole las manos. No deja de mirarla a los ojos y eso la pone nerviosa. Sabe que siente pena por ella y eso no le gusta. No quiere tratos especiales por todo lo que sucedió, solo quiere ser normal.

-Lo entiendo querida… ¿Y tu madre? ¿Cómo sigue?

-Bien. Bueno, intenta estar bien. Sigue con depresión, pero ha encontrado un trabajo estupendo y eso la obliga a levantarse cada día de la cama.

-Me alegro muchísimo porque se lo merece. Después de lo de tu padre… Si te soy sincera, creía que no levantaría cabeza.

-Ya…- Dice Ale bajando la mirada

-Y bueno, ¿Dónde está? ¿Habéis vuelto a vuestra casa?

-No, la verdad es que he vuelto yo sola de visita. Mi madre no pudo venir.

La señora Stevens pone cara de decepción. Era su mejor amiga y cuando pasó todo lo de su padre intentó estar allí, pero no supo manejar la situación.

-¿Y a ti? ¿Cómo te ha ido todo?

-No puedo quejarme. Terminé bachillerato y ahora estoy en la univ…

De repente el móvil de la señora Stevens empieza a sonar y haciendo una mueca de disculpa, se aleja un poco y lo coge. Le ha alegrado verla y por un lado siente alivio de que no fuera alguna de sus amigas o Adam, pero por otro lado… Le hubiera encantado poder abrazarlas y dejar de estar nerviosa por el momento en que se van a encontrar.

-Oh disculpa, era de trabajo y debo de irme, mi paseo ya se ha alargado demasiado- Dice entre una sonrisa poco profunda.

-Si, no se preocupe.

La abraza, pero esta vez más suave.

-Katherine se alegrará mucho de saber que has vuelto. Te ha echado mucho de menos.

-Y yo a ella señora Stevens.

-El sábado hay una fiesta en el local de Peter, ahora está justo en el paseo marítimo, al lado del peñón. Va a ir mucha gente y seguro que Katherine asistirá. ¿Por qué no vas y le das una sorpresa? Le va a encantar.

-Bueno, tengo que pensármelo. Todavía no me he instalado del todo y tengo muchas cosas que hacer.

La señora Stevens le dedica una última sonrisa y le da un beso en la mejilla. Se aleja poco a poco, pero de repente se gira.

-Ale, si hablas con tu madre… Por favor dile que lo siento por todo. No quise hacerle daño.

-Se lo diré señora Stevens.

Y con ésta última frase y los recuerdos de todo el pasado doloroso volviendo, se despiden.


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